25 may. 2009

María de Jesús Ordóñez

El agua del Parque Cultural de Dzibilchaltún, México


María de Jesús Ordóñez
[1][1], Celia López Miguel y Paloma Rodríguez


El presente trabajo realiza un recorrido bio-cultural por el Parque Nacional de Dzibilchaltún, ubicado al norte de la península de Yucatán. Éste se remonta a los primeros asentamientos que poblaron la región, transita por el surgimiento de una de las más antiguas ciudades del período Clásico Maya, continua por la conquista española en el siglo XVI, revisa el florecimiento de la hacienda henequenera, describe el descubrimiento de vestigios arqueológicos y su exploración a mediados del siglo XX hasta el reciente reconocimiento de la importancia de sus recursos naturales como Área Natural Protegida para, finalmente, arribar a la caracterización actual de este paisaje cultural, testigo y resultado de numerosos usos históricos y en proceso de naturalización espontánea, debido al abandono de prácticas y actividades anteriores. El crecimiento de la mancha urbana de la ciudad de Mérida, ha convertido al Parque Nacional Dzibilchaltún, en refugio natural de flora, fauna silvestre, en el que se entrelazan valores naturales y culturales; la selva baja caducifolia presenta varias especies endémicas y en peligro de extinción, asociadas a leyendas y tradiciones que los habitantes otorgan a plantas y animales; y atesora valores culturales y espirituales igualmente amenazados.

En Dzibilchaltún no existen corrientes superficiales, presenta más de cien pozos naturales (cenotes) y artificiales. Xlacah es la formación natural más importante del área, La estratégica ubicación de Dzibilchaltún, entre la costa y la selva, le permitió a su población hacer uso de los recursos marinos y terrestres. En el Preclásico, los grupos de cazadores recolectores ejercieron poca presión sobre el ecosistema. La agricultura, de roza tumba quema, intensifico la presión sobre la selva. En el periodo Clásico, el florecimiento de la ciudad implicó una mayor apropiación de recursos; la construcción de los edificios y avenidas (sacbeob) requirió la extracción de materiales de construcción como madera y roca. La densidad poblacional creció, se abrió una mayor extensión de selva y disminuyo su periodo de recuperación, aspecto que ligado a prolongados periodos de sequía o impacto de huracanes, pudo haber promovido disturbios sociales y el parcial abandono de la ciudad en el Postclásico.

En Yucatán, el agua, por su escasez, se consideró sagrada. Los mayas del norte desarrollaron tecnologías para almacenarla, como los chultunes o cisternas, y sartenejas, depósitos más pequeños donde se acumula el agua de lluvia. La presencia de numerosos pozos naturales, garantizó el abastecimiento de agua, elemento clave para el establecimiento de Dzibilchaltún. En el SXVI extensas superficies se convirtieron en haciendas, donde los españoles introdujeron nuevas tecnologías y sistemas productivos (arado egipcio en la agricultura y la cría de ganado aviar, bovino, ovino, caballar, asnal, porcino y la abeja europea) que moldearon un nuevo paisaje.



[2][1] Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias UNAM. Av. Universidad s/n, Circuito 2, Col. Chamilpa. CP 62210, Cuernavaca, Mor. , (777) 32918 43; 56 22 78 43 Cd. de México, www.crim.unam.mx; mordonezwise@gmail.com; geocely@rocketmail.com; paloma_rhdez@yahoo.com.mx;


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