15 may. 2009

Castañeda V. Aldo A.

Efectos de la Aplicación de Lodos Orgánicos o Biosólidos Generados en el Tratamiento de Aguas Residuales Domesticas sobre el Suelo y la Productividad de Maíz Forrajero en los Altos de Jalisco, México.

Castañeda V. Aldo A.*, Flores L. Hugo E., Velazco N. Raymundo, Martínez C. María G.; Centro Universitario de los Altos, Universidad de Guadalajara; aldocasta@hotmail.com, floresh@colpos.mx, rvelasco@cualtos.udg.mx, gmartinez@cualtos.udg.mx, www.cualtos.udg.mx, http://www.udg.mx/

A nivel municipal en México, se estima que en el 2005 se generaron 255 m3/s de aguas residuales, de los cuales 205 m3/s se colectaron en la red de drenaje municipal (80.4%) y solamente 71.8 m3/s del total generado recibió algún tipo de tratamiento (28.2%), por otra parte de las 1433 plantas de tratamiento en operación, el 41.3 por ciento utilizaba lagunas de estabilización como sistema de tratamiento y 23.1 por ciento utilizaban la tecnología de lodos activados, en ambos casos se requieren grandes superficies de tratamiento, se despiden olores ofensivos y son un foco de infección debido a que constituyen un medio eficiente para la proliferación de mosquitos y otros vectores de enfermedades asociados al agua contaminada, de toda el agua que se trata en México sólo el 25.3 por ciento se reutiliza. Hoy en día las aguas residuales domésticas que se generan en pequeñas comunidades y en los fraccionamientos se conducen, cuando es posible, al sistema de drenaje municipal, perdiéndose en promedio más de 210 litros/persona/día de esta agua que normalmente va a dar a los ríos sin tratamiento alguno. En donde no existe red sanitaria, normalmente se construyen pozos de absorción que reciben las aguas residuales y las conducen a los mantos freáticos generando con el tiempo un foco potencial de contaminación para los mismos. (CNA, 2005).

Los lodos orgánicos (biosólidos) son el subproducto del tratamiento de aguas residuales domésticas. México generó cerca de 640,000 toneladas base seca de biosólidos en el 2000. Regulaciones internacionales prohíben arrojar estos lodos al mar. Los métodos para la disposición final de éstos en tierra son: incineración, rellenos sanitarios, composteo y la aplicación superficial en terrenos. En esta última el material puede servir para mejorar el suelo, al incrementar la materia orgánica, y como un fertilizante, aumentando la producción de forraje, aprovechando los nutrientes que contiene. En México existe poca información publicada sobre el uso de biosólidos en la producción de maíz forrajero.

El presente trabajo tuvo como objetivo el empleo de los biosólidos locales en la producción de forraje y su comportamiento en el suelo. En el temporal de 2004 se realizó como aplicación única de 0, 30, 60 y 100 toneladas (base seca) por hectárea de biosólidos a parcelas destinadas al cultivo de maíz forrajero en el área de Tepatitlán de Morelos, Jalisco. Durante el experimento se observó una respuesta cuadrática del nivel de biosólidos aplicados en la producción del maíz forrajero.

Los resultados muestran que los biosólidos al presentar niveles bajos de patógenos y trazas de otros elementos, su aplicación puede realizarse confiablemente en cultivos de forrajes. Con la aplicación de aproximadamente 37 toneladas base seca de biosólidos clase A por hectárea de terreno en la zona de estudio (Tepatitlán Jal.), la productividad de maíz forrajero (ensilado), se incrementa hasta casi 33%, manteniéndose los parámetros de seguridad sanitaria dentro de las normas ofíciales vigentes.

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